Antes de la operación: qué hay que preparar
Deje de tomar aspirina, ibuprofeno, naproxeno y anticoagulantes entre 10 y 14 días antes. Deje de tomar aceite de pescado, vitamina E, ginseng y ginkgo. Debe dejar de fumar y de usar cigarrillos electrónicos al menos 4 semanas antes (entre 6 y 8 semanas es la norma más segura para procedimientos combinados) y durante las 6 semanas posteriores, ya que el riesgo de necrosis del colgajo abdominal es uno de los más elevados de cualquier procedimiento estético en el que se consuma nicotina. La mayoría de los cirujanos exigen un IMC inferior a 30 para combinar estos procedimientos, ya que el riesgo acumulado de TEV y de cicatrización de la herida por encima de ese umbral es significativamente mayor que el de los procedimientos individuales por separado. Comente con el cirujano cualquier método anticonceptivo hormonal o terapia de sustitución hormonal al menos 4 semanas antes de la cirugía; muchos protocolos suspenden la anticoncepción hormonal en las semanas previas y posteriores a la cirugía para reducir el riesgo de coágulos. Compre la faja abdominal que indique la clínica, sujetadores quirúrgicos con cierre frontal y prendas con botones o cremallera únicamente. Prepara un sillón reclinable o una almohada en forma de cuña para dormir. Haz acopio de comidas fáciles de preparar y laxantes (el estreñimiento causado por los analgésicos es habitual y conviene tratarlo de forma proactiva). Organiza una ayuda doméstica sustancial para las dos primeras semanas; muchos pacientes organizan que se quede un familiar. Si tu último embarazo fue hace menos de seis meses, espera, ya que los músculos abdominales aún no han vuelto a su estado normal.
El día de la operación
La cirugía estética posparto se realiza bajo anestesia general, dura entre 4 y 7 horas dependiendo de la combinación de intervenciones y suele requerir una estancia hospitalaria de 1 a 2 noches. Al despertar, tendrás una faja abdominal alrededor del vientre, un sujetador quirúrgico en el pecho, drenajes tanto en el abdomen como, en ocasiones, en los senos, una sonda urinaria durante el primer día y un dolor intenso que se controla con medicación intravenosa. Es imposible mantenerse completamente erguida debido a la tensión abdominal; se camina encorvada durante la primera semana.
Días 1-3: momento de mayor hinchazón
El dolor es intenso, y a menudo se describe como una de las recuperaciones más difíciles en cirugía estética debido a la plicatura de los músculos abdominales. Tome la medicación recetada según lo indicado. Caminar es lo más importante que debe hacer durante las primeras 72 horas: intente caminar entre 5 y 10 minutos cada 2 horas mientras esté despierto, no solo para ir al baño, con el fin de mantener la circulación sanguínea y reducir el riesgo de coágulos. Los dispositivos de compresión secuencial suelen colocarse en el hospital y, en el caso de pacientes de alto riesgo (IMC superior a 30, antecedentes de coágulos, tiempo quirúrgico prolongado), el cirujano puede continuar con la profilaxis farmacológica (heparina de bajo peso molecular) durante varios días. La faja debe quedar lo suficientemente ajustada como para sostener el abdomen, pero nunca tan apretada que restrinja la respiración profunda o comprima la ingle, ya que ambas cosas aumentan, en lugar de reducir, el riesgo de coágulos. Duerma en un sillón reclinable o con la cama inclinada a la altura de las caderas y las rodillas; no se acueste en posición horizontal. Se registra y se informa del drenaje.
Semana 1: se retiran los puntos, los moretones se van desvaneciendo
Los drenajes se retiran entre los días 5 y 10, una vez que el volumen de secreción diario descienda por debajo del umbral especificado por el cirujano. Las suturas (en caso de ser externas) se retiran entre los días 7 y 14. La postura al caminar mejora, pasando de encorvada a ligeramente inclinada. Se puede reincorporar al trabajo de oficina a partir de la segunda o tercera semana, pero solo en puestos de trabajo sedentarios; se debe evitar cualquier actividad que requiera levantar peso o estirarse. Se debe llevar la faja abdominal y el sujetador quirúrgico de forma continua. El dolor va disminuyendo, pero sigue siendo moderado.
Semanas 2-4: vuelta a los espacios públicos
En la tercera semana ya se puede caminar casi erguido. No se deben levantar pesos de más de 2-3 kg hasta la sexta semana. No se deben realizar ejercicios abdominales, ni de pecho, ni correr. Las cicatrices son de color rosado y alcanzan su máxima visibilidad alrededor de la segunda o tercera semana, tras lo cual comienzan a desvanecerse. El abdomen sigue estando bastante hinchado y se nota firme al tacto.
Meses 2-3: la hinchazón desaparece
La hinchazón disminuye drásticamente y el nuevo contorno abdominal y mamario se hace claramente visible. Las cicatrices siguen atenuándose. Se puede reanudar el ejercicio ligero, ampliándolo para incluir ejercicios cardiovasculares de baja intensidad (caminar, bicicleta estática) a partir de la sexta semana, y ejercicios de fortalecimiento del tronco de baja intensidad entre el segundo y el tercer mes, una vez que se haya recibido el visto bueno. La sensibilidad en la parte inferior del abdomen disminuye y se recupera poco a poco a lo largo de los meses.
Meses 6-12: el resultado final
La forma y el tamaño definitivos se alcanzan hacia el sexto mes, aunque se producen pequeños ajustes y la cicatrización continúa hasta el duodécimo mes. Las cicatrices se han atenuado notablemente hacia el sexto mes y siguen madurando hasta el duodécimo mes. La cicatriz abdominal horizontal (situada en la parte baja, oculta bajo la ropa interior o el bañador) es permanente, pero hacia el duodécimo mes resulta pálida y queda bien disimulada en la mayoría de las pacientes. Es habitual que se produzca una cierta disminución de la sensibilidad en la parte inferior del abdomen, por debajo del ombligo, y suele ser permanente, ya que la cirugía secciona los nervios cutáneos durante la elevación del colgajo; lo que se tiene en el mes 12 es, básicamente, lo que se conserva. Es posible quedarse embarazada tras un «mommy makeover», pero esto anula el trabajo quirúrgico y, desde el punto de vista médico, se desaconseja durante al menos 12 meses.
Señales de alerta: cuándo llamar a la clínica
Llame a la clínica el mismo día si presenta: fiebre superior a 38,5 °C a partir del tercer día, hinchazón repentina, firme y dolorosa en el abdomen o las mamas, pus o secreción amarillenta en cualquier incisión, enrojecimiento creciente, piel en los bordes de la incisión que adquiere un tono blanco grisáceo u oscuro, cambio repentino en el flujo del drenaje (aumento considerable o cese repentino) o dificultad para respirar. Acuda inmediatamente a urgencias si presenta: dificultad para respirar combinada con dolor torácico (para descartar una embolia pulmonar; el riesgo es mayor que en cualquier otro procedimiento estético durante las dos primeras semanas debido al esfuerzo de los músculos abdominales y a la movilidad reducida), hinchazón y dolor en una sola pierna (trombosis venosa profunda) o dolor abdominal intenso y repentino diferente al habitual. El estreñimiento que persista más de 5 días a pesar de los ablandadores de heces y el ejercicio físico justifica una llamada a la clínica (para descartar un íleo). El estreñimiento leve habitual, la hinchazón asimétrica y la disminución de la sensibilidad en la parte inferior del abdomen no son señales de alarma.