Antes de la operación: qué hay que preparar
Deje de tomar aspirina, ibuprofeno, naproxeno, aceite de pescado, vitamina E, ginseng y ginkgo durante 7-10 días. No consuma alcohol durante 48 horas. Lávese el pelo la mañana de la intervención. Deje de usar minoxidil tópico (Rogaine) 2 semanas antes para reducir la vascularización del cuero cabelludo y el sangrado intraoperatorio. Si está tomando finasterida, continúe con ella. Traiga una prenda con botones o cremallera (no podrá ponerse nada por la cabeza). Traiga gafas de sol y un sombrero de ala ancha o una capucha holgada que no presione la zona receptora para el viaje de vuelta a casa; las gorras ajustadas y los gorros que compriman los injertos recién colocados pueden desprenderlos. Prevea tomarse unos días de descanso; el cuero cabelludo tendrá un aspecto visiblemente postoperatorio durante la primera semana. En sesiones de gran envergadura (más de 3000 injertos), el volumen de anestésico local con epinefrina es considerable; mencione cualquier antecedente cardíaco, renal o de convulsiones en la consulta.
El día de la operación
El trasplante capilar se realiza con anestesia local, dura entre 4 y 8 horas dependiendo del número de injertos (normalmente entre 2.000 y 4.000 unidades foliculares en una sola sesión) y el paciente recibe el alta el mismo día. Al salir, llevará una suave cinta en la zona donante, en la parte posterior del cuero cabelludo; no se aplican vendajes en la zona receptora (la zona trasplantada se deja abierta para que los injertos se asienten) y se observará un pequeño sangrado puntual en ambas zonas durante la primera o las dos primeras horas.
Días 1-3: momento de mayor hinchazón
En las primeras 24 horas se forma una costra sobre cada injerto implantado. El cuero cabelludo está sensible, inflamado y, en ocasiones, pica. Entre el segundo y el tercer día aparece algo de hinchazón en la frente debido al líquido que desciende desde la zona receptora; esto es normal y desaparece en unos días. Duerma con la cabeza elevada 45 grados durante las primeras 3 o 4 noches. No toque, rasque ni frote la zona receptora. No utilice gorros que toquen los injertos.
Semana 1: se retiran los puntos, los moretones se van desvaneciendo
Rocíe la zona receptora con la solución salina que le proporcione la clínica entre 3 y 4 veces al día para mantener las costras blandas. El lavado suave del cabello suele comenzar entre el segundo y el tercer día, siguiendo la técnica específica de la clínica (sin frotar y sin dirigir el chorro de la ducha directamente sobre la zona). Trabajo de oficina a partir del cuarto o quinto día; la zona receptora tiene un aspecto rosado y con costras, pero se puede ocultar con un gorro holgado o peinando el cabello de forma estratégica. Las costras se caen de forma natural entre el séptimo y el decimocuarto día; no las quite.
Semanas 2-4: vuelta a los espacios públicos
Las costras desaparecen por completo al final de la segunda semana. Los tallos capilares trasplantados comienzan a caerse ya en la segunda semana; esto es normal y previsible. El folículo permanece vivo en el cuero cabelludo; lo que se cae es el tallo, y el cabello nuevo crece a partir del folículo a partir del tercer mes aproximadamente. Durante esta fase, la zona receptora puede tener un aspecto muy similar al que tenía antes de la cirugía, y suele persistir un tono rosáceo o un leve enrojecimiento del cuero cabelludo durante 2 a 4 semanas. Algunos pacientes también experimentan una caída temporal del cabello propio preexistente cerca de la zona receptora (pérdida por shock); esto es distinto de la caída de los injertos, se debe al trauma quirúrgico y vuelve a crecer en un plazo de 3 a 6 meses. Es imprescindible proteger rigurosamente el cuero cabelludo del sol (con gorro o protector solar) durante al menos 4 semanas; los pigmentos del cuero cabelludo se curan fácilmente.
Meses 2-3: la hinchazón desaparece
La caída del cabello alcanza su punto álgido entre las semanas 6 y 8 y comienza a remitir a partir del tercer mes. Empiezan a brotar nuevos cabellos finos de los folículos trasplantados. Es habitual que aparezcan pequeños granos (foliculitis) a medida que los cabellos se abren paso; la mayoría desaparece por sí sola con compresas calientes, pero la foliculitis persistente o dolorosa requiere el uso de antibióticos tópicos u orales, en lugar de ignorarla (los casos no tratados pueden dejar cicatrices o destruir un injerto). Se deja crecer el vello de la zona donante.
Meses 6-12: el resultado final
El crecimiento del cabello avanza mes a mes. Al sexto mes, se aprecia entre el 40 % y el 60 % de la densidad final; al noveno mes, entre el 70 % y el 80 %; la densidad final se alcanza al duodécimo mes, y la maduración continúa hasta los meses 15 a 18 (los trasplantes en la coronilla son los que tardan más en cubrirse). El cabello trasplantado es resistente a la DHT porque procede de zonas donantes genéticamente protegidas, por lo que es duradero, pero no es literalmente permanente: sigue estando sujeto a la alopecia senil (adelgazamiento relacionado con la edad) a lo largo de décadas. El cabello nativo existente también puede seguir adelgazándose, por lo que un trasplante planificado en varias fases o la medicación de mantenimiento (finasterida, minoxidil) suelen formar parte del plan a largo plazo.
Señales de alerta: cuándo llamar a la clínica
Llame a la clínica el mismo día si presenta: fiebre superior a 38 °C; hinchazón grave y repentina que supere la hinchazón esperada en la frente al segundo o tercer día; pus o secreción amarillenta en las zonas donantes o receptoras; enrojecimiento creciente; piel del cuero cabelludo que adquiera un tono blanco ceniciento o negro en la zona receptora (una complicación vascular poco frecuente pero grave, debida a una densidad excesiva de los injertos, lo que constituye una urgencia); o pérdida visible de folículos pilosos en mechones, en lugar de la caída gradual esperada. Si la zona donante presenta un adelgazamiento irregular visible (aspecto de «mordido por polillas») pasado el segundo mes, coméntelo con la clínica; esto puede ocurrir con una extracción excesiva en sesiones de gran volumen y puede tratarse parcialmente con láser de baja intensidad, PRP o minoxidil tópico en la zona donante. La foliculitis persistente o dolorosa que dure más de dos semanas requiere tratamiento con antibióticos, no paciencia. Acuda a urgencias si presenta un dolor de cabeza intenso acompañado de cambios en la visión o dolor torácico. El sangrado puntual durante la primera hora, la formación de costras, el picor, la fase de caída entre las semanas 2 y 4 y las pequeñas espinillas de foliculitis entre los meses 2 y 3 no son señales de alarma.