Antes de la operación: qué hay que preparar
Deje de tomar aspirina, ibuprofeno, naproxeno y anticoagulantes entre 10 y 14 días antes. Deje de tomar aceite de pescado, vitamina E, ginseng y ginkgo. Debe dejar de fumar y de usar cigarrillos electrónicos 4 semanas antes y hasta 6 semanas después; la nicotina, junto con el patrón de incisión alargada, supone un riesgo importante de retraso en la cicatrización de la herida y de ensanchamiento visible de la cicatriz. Compre sujetadores quirúrgicos de sujeción con cierre frontal (la clínica le recomendará una talla). Organice ayuda a domicilio para las primeras 1-2 semanas. Si se ha realizado una mamografía recientemente, tráigala; si tiene más de 35 años o antecedentes familiares, es posible que la clínica le pida una mamografía de referencia antes de la cirugía.
El día de la operación
La reducción mamaria se realiza bajo anestesia general, dura entre 3 y 5 horas y suele requerir una noche de hospitalización. Las incisiones siguen un trazado vertical (en forma de piruleta) o en forma de ancla (T invertida), dependiendo de la cantidad de tejido que se extirpe. Al despertar, llevará un sujetador quirúrgico, pequeños drenajes (que se retiran en un plazo de 2 a 3 días) y vendajes sobre las incisiones. El dolor es de moderado a intenso el primer día y se controla bien con medicación intravenosa y oral.
Días 1-3: momento de mayor hinchazón
El dolor alcanza su punto álgido entre el segundo y el tercer día. Se nota pesadez, tirantez y dolor en los senos. Duerma boca arriba con la cabeza elevada. Evite levantar los brazos por encima de la cabeza, levantar peso o empujar. Los drenajes suelen retirarse antes del alta o en la primera visita de seguimiento. Es normal que salga líquido rosado por los drenajes; sin embargo, no lo es que salga sangre de color rojo vivo o en grandes cantidades.
Semana 1: se retiran los puntos, los moretones se van desvaneciendo
Las suturas (si son externas) se retiran entre los días 7 y 10; muchos cirujanos utilizan suturas reabsorbibles y tiritas adhesivas. Se puede volver al trabajo de oficina entre los días 7 y 10, en el caso de trabajos de oficina. Se debe llevar el sujetador quirúrgico de forma continua. Los senos presentan hematomas e hinchazón, pero ya se aprecia claramente el nuevo tamaño, más pequeño.
Semanas 2-4: vuelta a los espacios públicos
Se ha reanudado por completo el trabajo de oficina. A partir de la segunda semana, se puede realizar una caminata ligera. No se debe levantar peso superior a 2-3 kg, ni realizar ejercicios para el pecho, ni correr hasta, como mínimo, la cuarta semana. Las cicatrices son de color rosado y alcanzan su máxima visibilidad alrededor de la segunda o tercera semana, tras lo cual comienzan a desvanecerse.
Meses 2-3: la hinchazón desaparece
La hinchazón desaparece y los senos comienzan a ablandarse. Las cicatrices siguen perdiendo su tono rosado. Se pueden realizar ejercicios ligeros de estiramiento; los ejercicios intensos para el pecho deben posponerse hasta que se reciba el visto bueno, normalmente entre el segundo y el tercer mes. La sensibilidad alrededor del pezón se ve reducida en la mayoría de las pacientes y se recupera lentamente a lo largo de los meses; algunas pacientes conservan una reducción parcial de la sensibilidad de forma permanente.
Meses 6-12: el resultado final
La forma y el tamaño definitivos se alcanzan hacia el sexto mes. Las cicatrices se atenuaron notablemente hacia el sexto mes y siguen madurando hasta el duodécimo mes. Hacia el duodécimo mes, las cicatrices suelen ser pálidas y se pueden ocultar bajo un sujetador o un bañador, aunque el patrón de incisión en forma de ancla deja líneas visibles que nunca desaparecen por completo. La recuperación de la sensibilidad del pezón se completa en gran medida hacia el duodécimo mes en la mayoría de las pacientes, pero aproximadamente el 15 % de ellas presenta una reducción o alteración permanente de la sensibilidad del pezón. La unión en forma de T donde se unen las incisiones verticales y horizontales en los patrones en forma de ancla presenta un pequeño riesgo de retraso en la cicatrización o de una pequeña rotura de la herida; esto suele tratarse de forma conservadora con vendajes.
Señales de alerta: cuándo llamar a la clínica
Llame a la clínica el mismo día si presenta: hinchazón repentina y firme en un solo lado, dolor en un solo lado que aumenta bruscamente, fiebre superior a 38,5 °C, pus o secreción amarillenta, enrojecimiento creciente alrededor de una incisión, piel en los bordes de la incisión que adquiere un tono blanco ceniciento o negro, o cualquier cambio en el color del pezón que sugiera un deterioro del riego sanguíneo. Acuda a urgencias si presenta: dolor torácico intenso acompañado de dificultad para respirar, o hinchazón y dolor en una sola pierna. La hinchazón asimétrica habitual, la disminución de la sensibilidad en el pezón durante las primeras semanas y el drenaje serosanguinolento (con un tono rosáceo) en los drenajes no son señales de alarma. Si se somete a futuras mamografías, mencione la cirugía, ya que las cicatrices postoperatorias pueden aparecer como calcificaciones que deben interpretarse en su contexto en las imágenes.